¿Cómo afrontar que los resultados no sean los esperados?
A pesar de que la liposucción es una intervención de cirugía estética que produce buenos resultados y suele satisfacer a los pacientes que se someten a ella, existe la posibilidad de que no consigamos los resultados que estábamos esperando. Ante esta situación, es muy habitual que nos sintamos frustrados, enfadados o deprimidos. Vamos a dar una serie de consejos que pueden ayudarnos a pasar por esta situación:
- No desesperes: Los verdaderos resultados de la operación tardan en aparecer. La hinchazón, los hematomas y las cicatrices tardarán unos meses en desvanecerse. Por ello, debes ser paciente y esperar, ya que irás encontrándote mejor cada día. A pesar de que resulta muy frustrante haber pasado por una intervención quirúrgica y no obtener a corto plazo los resultados deseados, es algo normal tras la liposucción que deberemos estar dispuestos a pasar.
- Analiza tus expectativas: Si una vez tienes a la vista los resultados reales de la operación, sigues pensando que no son lo que esperabas, analiza qué pretendías conseguir y por qué. Puede que encuentres que estabas esperando resultados que la operación no podía ofrecerte o que tu insatisfacción proviene más de causas emocionales y psicológicas.
- Consulta a tu cirujano: Si tras analizar tus expectativas, sigues creyendo que éstas eran realistas y la operación no ha ofrecido los resultados prometidos, consulta a tu cirujano. Él podrá decirte si los resultados son correctos o si ha habido algún problema con la operación. También podrá recomendarte otras intervenciones que puedan mejorar el aspecto de la zona tratada si no se han obtenido los resultados que deseabas.
- Acéptate a ti mismo: Después de hablar con tu cirujano y que te haya explicado las opciones o la falta de ellas, quizá debas aceptar que no es posible lograr la mejora que buscabas y que la cirugía estética tampoco puede hacer milagros. Explora la causa de tu insatisfacción. Es muy posible que encuentres que tienes problemas para aceptarte a ti mismo, que basas demasiado tu autoestima en el plano físico o que experimentas conflictos para aceptar los cambios naturales de tu cuerpo. Si no consigues llegar a un equilibrio y aceptarte, podrías plantearte la posibilidad de acudir a un psicólogo que te ayude a elevar tu autoestima.
