Liposucción y complejos

La liposucción es una intervención de cirugía estética que permite la eliminación de depósitos de grasa localizada mediante la inserción de unas diminutas cánulas que absorben la grasa sobrante. Con este medio, es posible lucir una silueta más armónica y lograr un mejor aspecto general.

Podríamos dividir a las personas que quieren someterse a este tipo de operación en tres grandes grupos, según la valoración que hacen de su aspecto físico y los resultados que esperan obtener con la liposucción:

  • Las personas con sobrepeso u obesidad que buscan en la liposucción la solución a sus kilos de más: Es bien conocida la sensación de frustración y baja autoestima que sienten muchas personas con sobrepeso. Las dietas no funcionan, la ropa no nos vale o no nos queda como nos gustaría, mirarse al espejo es una tortura, nos deprimimos ante el pensamiento de tener que ir a la playa y exponernos a la vista de los demás… La valoración física que hacemos de nosotros mismos es cada día más negativa y comenzamos a pensar que no somos lo bastante fuertes como para hacer una dieta, que no tenemos fuerza de voluntad, que no somos capaces de realizar un sacrificio y mantenerlo el tiempo suficiente para conseguir nuestros objetivos… Estos pensamientos negativos van socavando nuestra confianza en nosotros mismos, lo cual puede llevar a problemas de ansiedad, depresión aislamiento social… Ante este panorama, la liposucción parece la respuesta mágica a todos nuestros problemas: un método rápido, que no requiere sacrificio ni esfuerzo personal y que nos proporcionará la figura de nuestros sueños. El problema es que la liposucción no está diseñada como un tratamiento para el sobrepeso, ya que sólo elimina grasa localizada y que, si no cambiamos los hábitos de dieta y ejercicio erróneos que están provocando nuestros kilos de más, la grasa volverá a almacenarse, con lo que no habremos conseguido nada.
  • Las personas en su peso normal que desean eliminar la grasa corporal de una zona en particular: Se supone que estas personas son las candidatas idóneas para la liposucción. Siempre que la persona no esté embargada por complejos ilógicos y no crea que la liposucción es la respuesta para todos sus problemas, podrá someterse a esta intervención y quedar satisfecha con los resultados obtenidos. Es importante que estas personas se encuentren en equilibrio consigo mismas y que no estén buscando en la liposucción un milagro que resuelva todas sus inseguridades. Las operaciones de cirugía estética sirven para mejorar nuestra imagen pero no mejorarán nuestra baja autoestima si está causada por una inseguridad excesiva acerca de nuestro físico, si nos dejamos llevar demasiado por las opiniones de los demás o por la presión social, si cualquier pequeña crítica hacia nuestro aspecto hace que nos hundamos en la depresión… Los cirujanos experimentados intentan valorar si la persona es emocionalmente estable antes de someterla a una operación de cirugía estética.
  • Las personas por debajo de su peso normal que quieren someterse a una liposucción: Existe un grupo de personas que, a pesar de encontrarse en su peso ideal o por debajo de él, siguen pensando que tienen depósitos de grasa que afean su figura y que deben eliminar. Estas personas pueden estar obsesionadas con el tamaño de sus caderas, piensan que sus glúteos son demasiado grandes o que su abdomen no es tan firme como desearían… Normalmente estos “defectos” no son apreciables para las personas que las rodean, ya que solamente están en su mente. Esta percepción errónea suele estar causada por una obsesión por la perfección y un excesivo deseo de seguir las normas de la sociedad en cuanto a los cánones de belleza establecidos. Las personas con este problema suelen ser mujeres adolescentes o jóvenes que reniegan de las curvas y los depósitos de grasa normales con el desarrollo de la figura femenina y desean seguir conservando la silueta recta que tenían en la pubertad. Este tipo de percepciones puede llevarlas a someterse a dietas excesivas u operaciones de cirugía que realmente no necesitan. Si este tipo de comportamientos no se detectan y se pone remedio cuanto antes, pueden acabar cayendo en un trastorno alimentario.

En resumen, podríamos decir que, si estamos acomplejados por nuestro físico, no somos los candidatos idóneos para pasar por una liposucción. Esta operación puede ayudar a una persona sana, en su peso normal y emocionalmente estable a mejorar su aspecto. Si nos realizamos esta operación buscando que nuestros complejos desaparezcan, que nuestra inseguridad se desvanezca y sentirnos más integrados en nuestro entorno social simplemente por eliminar la grasa superflua, es muy posible que nos sintamos frustrados tras la operación.

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