Cicatrices de la liposucción

Una de las grandes ventajas que ofrece la liposucción en comparación con otras intervenciones de cirugía estética es que prácticamente no deja ninguna marca y las cicatrices que quedan son casi invisibles.

La clave para entender esto está en que para realizar una liposucción se realizan incisiones muy pequeñas en la piel con cánulas (tubos a través de los cuáles se realizará después el aspirado de la grasa) que normalmente no superan los cinco milímetros de diámetro; son las microcánulas. El cirujano siempre intenta introducir las cánulas en aquellas partes del cuerpo en las que después estas pequeñas cicatrices apenas serán visibles, como por ejemplo en el ombligo, en los pliegues de la piel o en el vello púbico.

Debido al pequeño tamaño de estas incisiones, la piel acaba por recuperar prácticamente su estado natural en poco tiempo, por lo que la paciente acaba por verse prácticamente libre de todo tipo de cicatrices visibles.

También hay que tener en cuenta que en pacientes que tienen la piel algo más oscura, la cicatriz puede ser algo más visible, debido al proceso de discromia (trastorno en la pigmentación de la piel) que aparece en el cuerpo humano tras cualquier corte que se realiza en la piel. Cuando nos hacemos cualquier herida, la piel se inflama y se pigmenta y en las personas con un color de piel más oscuro, esta pigmentación es mayor que en las personas que tienen una piel más clara o una pigmentación menor.

En cualquier caso, estas marcas de pigmentación suelen desaparecer y sólo es cuestión de tiempo hasta que prácticamente dejan de ser visibles; este tiempo puede variar entre los seis meses hasta varios años. Por lo general y transcurrido este tiempo, no suelen quedar marcas visibles tras la liposucción. Aún así y si éste es un tema que te preocupa, lo mejor que puedes hacer es pedir que el doctor te muestre fotos de cómo quedan las cicatrices después de la operación.

Siempre existe el riesgo de que pueda quedar una cicatriz visible permanente en la paciente, como consecuencia de una mala práctica del cirujano, en cuyo caso la cicatriz visible no es achacable a la liposucción en sí, sino al cirujano que la ha practicado.

En definitiva, la liposucción es una intervención quirúrgica que cuando se realiza bien y se utilizan microcánulas, no deja cicatrices visibles. Se trata de una intervención muy recomendable para aquellas personas que ya han hecho dietas, ejercicio y que han sido incapaces de perder grasa localizada en algunas partes de su cuerpo.

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